28 enero 2009

Carta de un padre laico a su hijo

Gracias a todos por el apoyo y las muestras de afecto que habéis dispensado tanto a este escrito como a mi persona, incluso los muchos ataques recibidos a raíz de este escrito no hacen sino reforzarme en mi idea de una sociedad laica como el único camino hacia el progreso y la tolerancia. Si el hombre no acaba de una vez con Dios, será Dios el que acabe con el hombre.

Yo no quiero dejarte prisionero de una organización que primero te inyecta el veneno del complejo de culpa, para decirte después que el único antitodo lo tienen ellos. No quiero que te inculquen una moral tan artera que considera más peligrosos un culo o una teta, que una pistola o un artilugio capaz de arrasar una ciudad entera.

Yo no quiero que te enseñen a dividir la humanidad en buenos y malos, en fieles e infieles, en los “nuestros” y el resto. No quiero que tiñan de pecado original tu inmaculada alma, ni que vendan tu niñez a algún desaprensivo de su organización, oculto y a salvo por su jerarquía.

Yo no quiero que maten tu rebeldía con un puñal de resignación, ni que amenacen tu bendita osadía con un infierno a su medida. No quiero que te cambien por tristeza tus toneladas de alegría, que distraigan tu mirada con el más allá del más aquí, que las promesas de vida eterna te hagan olvidar el compromiso frente a la eterna mala vida de los de siempre, que injusto sea normal y hermanos no sean todos, que de tanto mirar al cielo se te olvide el suelo.

Yo no quiero que nadie dirija tu cama, que unos hombres que viven solos te digan lo que es familia, que la justicia social es envidia, el impulso natural lascivia y la libertad pecado. No quiero verte expiar sus culpas, perdido en sus turbas, sin razón ni corazón, tan pendiente de los santos que no veas que todos los demás somos tantos, no quiero que te cambien un beso por un paraíso, ni un abrazo por un latigazo, que te sustituyan la solidaridad por la caridad.

Yo no quiero para ti ni su cielo, ni su infierno eternos, no quiero su bálsamo del no pensar, el bálsamo del perdón por nada, la cadena del complejo de culpa o el látigo del castigo divino, no quiero que compres almas por un plato de lentejas, ni que vistas a los desnudos a cambio de reemplazar al Dios que reza, para ti hijo mío, quiero paz de verdad, paz de humano, paz de hermano, amor de verdad, amor de humano, amor de hermano, esperanza de verdad, esperanza de humano, esperanza de hermano, para ti quiero todas las manos, toda la paz, todas las esperanzas y todo el amor, porque para ti deseo que todos los seres humanos sean tus hermanos, sin distinción de raza, sexo o credo, para ti quiero la plenitud de ser humano, hermano, entero y sin miedo.

17 comentarios:

Israel Mondejar dijo...

¿Lo has escrito tú? Me parece genial, perfecto.
Vale para todas las religiones, es muy bueno.

Permíteme que lo copie en word y lo deje en mi ordenador, quizá lo use, si se me permite.

Saludos!

Aleph El Simio dijo...

Claro que lo puedes copiar siempre que no se altere o utilice para fines comerciales, verás que hay un icono a la derecha al lado del de blogger de la licencia creative commons, puedes ver los derechos de reproducción, difusión etc. que afectan a toda mi obra publicada en este blog, pero básicamente es lo lógico, sin animo de lucro, no alterarlo o atribuirse la autoría del mismo.

El post lo escribí cuando me dijeron que a mi hijo de 3 años querían empezar en el colegio a lavarle el coco, por supuesto dije que no y es de los pocos que no asisten a religión, tan asumida está la costumbre y tan pocos se atreven a romperla, este como dije una vez a unos amigos ingleses, no es un país religioso, es un país de tradiciones que no es lo mismo.

marvision dijo...

Lo he puesto en mi página y es bellísimo, gracias por dejar que lo pusiera. Por supuesto estas allí tú. Gracias amigo. Marvision

El mendigo dijo...

Enhorabuena!!!

Plas plas plas

Con tu permiso, lo cuelgo de mi bitácora. Hace unos días quise decir lo mismo que tú, y necesité diez veces más palabras, y no me quedó tan redondo.

hLopez dijo...

Esta carta me parece genial!

Dime: me das permiso de traducirla al francés para difundirla a unos amigos?

Evidentemente, te haré llegar una copia si te interesa...

Aleph El Simio dijo...

Permiso concedido, por supuesto que me gustaría tener una copía en otros idiomas.

Jorge R. dijo...

Permiteme felicitarte por la pureza rebelde y el amor libre que has sabido expresar en este escrito. Lo lei en www.rebelion.org, luego quise mostrarselo a unos amigos y lo encontre en un blog, que dio en ser el tuyo, por cierto te invito a conocer mi blog: http://pompeyovive.blogspot.com
Saludos cordiales
Jorge R.

Lazarus Darrforl dijo...

Bravisimo!

sharedfolder dijo...

lo copié y lo dejé en mi carpeta compartida del soulseek, espero que no te moleste (puse la dirección del post también)

saludos

Esther dijo...

IMPRESIONANTE. Llevas toda la razón del mundo, yo tampoco quiero que mis hijos se eduquen con la religión entre medias, pienso que es algo que uno tiene la posibilidad de aprender y y fidelizarse si quiere ya de adulto, porque las mentes de los pequeños son muy sensibles y se creen cualquier cosa... No hay por qué meterles historias en la cabeza, se les puede educar laicamente igual y hacerles gente de provecho en el futuro sin que guíen su vida en base a un cielo prometido tras la muerte.

Un saludo.

J.G.Calleja dijo...

Pudeo compartir el 90% de lo que dices: tampoco quiero que mis hijos se eduquen en ese concepto de religión.
Entiendo que es en el que te educaron a ti y a otros muchos. y ENTIENDO PERFECTAMENTE que lo rechaces.
En todo caso yo soy cristiano y no creo en nada de lo que a ti te enseñaron. Y si quiero que a mis hijo se les eduque en cristiano.

Desgraciadamente se confunde CON RAZÓN lo que es ser cristiano con lo que hacen los cristianos. Y no somos testimonio de nada o de poca cosa. Y hace pocos años los cristianos vivían con esas consignas que comentas. Cuando somos pocos, todo se refina y ser cristiano es (como siempre fue) pese a los propios cristianos otra cosa.
Un saludo.
(No sé como autentificarme) Soy Javier: jgcalleja@gmail.com

Hombre de Uel dijo...

Me produce a la vez dolor, por haber recibido todo lo que él dice y que, tal como lo presenta, sin duda es malo, y una sensación de que no todo el fondo que ha dejado el catolicismo en mi haya sido negativo. Evolucionar de la fe ciega que se nos muestra en este genial escrito y de la que yo me ví rodeado una parte de mi vida hacia una religiosidad agnóstica cercana al ateísmo pero con un fondo cristiano, quedándome con lo bueno que el cristianismo representa, que tampoco es poco, creo que ha sido una de los mejores caminos que he recorrido para ser una persona mejor.

Ayumi dijo...

Muy bueno, Aleph, me ha encantado.

Vodka dijo...

Poco, o mejor nada, que añadir. Solo compartir ese sentimiento de casi culpa, de contracorriente que no tendría mayor importancia si no fuese porque en el trasfondo figuran ellos, nuestros hijos.
Mi hijo asiste a un colegio público, laico e hipermegafashion (vivo en una urbanización que, por desgracia, acoge a un montón de piojillos pseudopijos) donde, con tal de no desentonar con la chaqueta Ralph Lauren (comprada en un factory, claro) se aguanta uno y conduce a sus hijos al redil del cristianismo, sin hacer balance de las razones. El mío queda en un éter no definido por las maestras religiosas cuando éstas desempeñan su docencia: "...quédate en clase con tus poquísimos compañeros (je,je) y haz lo que te de la gana".

César Chérrez Bohórquez dijo...

Sencillo, concreto... profundo... oportuno... te escribo desde Ecuador, acá en estos últimos tiempos hay un debate fuerte sobre el Estado laico, y los grupos ultraconservadores y religiosos están en una campaña para retrocer en los avances que se ha tenido en el Estado. Por otro lado, soy padre y siento la importancia de liberarle a mis hijos de aquellos criterios cerrados y obtusos que limitan a los seres humanos...
Felicitaciones...

PetiteDiablessa dijo...

Me lo acaban de enviar por correo electrónico y se me ha hecho agua el corazón cuando lo he leído.

Mil gracias por compartirlo.

Gracchus Babeuf dijo...

No es impresionante, como han dicho otros. Es el deseo de un padre, como soy yo, de felicidad y vida plena para sus hijos. Pero bien escrito.